El Cuenco Tibetano

En la cultura tibetana, todas las manifestaciones artísticas, o al menos las más importantes, se han orientado para la práctica de la meditación. Tanto pintura, como escultura o música son artes enfocados al encuentro de nuestra parte espiritual. Sus pinturas las confeccionan sobre unas telas enrollables que llaman tankas para poder meditar sobre ellas se encuentren donde se encuentren, dado que el pueblo tibetano es un pueblo nómada.

Sus instrumentos musicales también se han desarrollado principalmente para la meditación. Es decir, son instrumentos cuyo sonido nos ayuda a entrar en estados de meditación profunda, desde campanas y platillos hasta gongs y cuencos. También diferentes tipos de flautas e instrumentos de viento.

El cuenco tibetano es un instrumento que hoy en día lo podemos encontrar fácilmente en occidente y con un poco de práctica, podemos beneficiarnos de su mágico sonido. Como se puede ver en la imagen, el cuenco se utiliza con un bastón de madera para que la fricción o el impacto con éste produzca el sonido. Se puede tocar de dos formas, una tipo gong, es decir, dándole un golpe que provocará un sonido que se mantendrá unos instantes. O bien, friccionando el cuenco con el palo de madera hasta que poco a poco se va generando el sonido y lo vamos manteniendo girando más y más con el mazo alrededor del cuenco.

Golpeando el cuenco con el mazo.
Friccionando el cuenco con el palo.

La vibración del cuenco trabaja a distintos niveles. En un nivel físico el cuenco emite el sonido que es captado por nuestros oídos. Del oído es transmitido al cerebro y éste lo transmite a todo el cuerpo a través del sistema nervioso. Todo este proceso se realiza con una rapidez increíble y todo nuestro cuerpo vibra en unos instantes con el cuenco. Esto produce un efecto tranquilizador sobre los tejidos y órganos, dándoles un descanso y proporcionándoles energía. A un nivel más sutil la vibración energética generada por el cuenco es captada por los chakras y el aura, de donde se expande por todo el sistema energético a través de los meridianos. Esta vibración se dirige principalmente donde hay bloqueos y desequilibrios energéticos. En resumen, el cuenco produce una vibración armoniosa que equilibra nuestro ser y además nos facilita entrar en meditación.

Si decidimos comprarnos un cuenco y trabajar con él hay una serie de consideraciones que debemos tener en cuenta. Hoy en día podemos encontrar dos tipos de cuenco básicamente:

  • Cuencos hechos a mano. Este tipo de cuenco es el cuenco tradicional tibetano auténtico. Donde claramente se distinguen los golpes del martillo que les ha dado forma. Están hechos de una aleación de distintos metales y son un poco más difíciles de tocar que los de molde.

  • Cuencos hechos con molde. Este tipo de cuenco se ha hecho con un proceso más industrializado y partiendo de un molde. En él no se aprecian golpes de martillo, su interior y exterior es perfectamente liso. Con facilidad podemos sacar un bonito sonido con este tipo de cuenco. También están hechos con una aleación de distintos metales y pueden tener baños dorados y estar decorados con diferentes dibujos.

Otro aspecto importante es el tamaño. Existen diferentes tamaños de cuenco y cada uno de ellos produce un sonido diferente. Cuanto más grande es el cuenco más bajo es el sonido que produce. Y como más pequeño más agudo el sonido. Podemos encontrar siete tamaños básicos, donde cada uno de ellos producirá una nota diferente: do, re, mi, fa, sol, la, si. Correspondiendo cada una de las notas y tamaños con los siete chakras principales. De tal modo que, por ejemplo, un cuenco afinado en la nota fa, producirá una vibración que actuará especialmente sobre el chakra del corazón. Una buena idea es conocer nuestros chakras más débiles y comprarnos cuencos con el tamaño oportuno para trabajar esos chakras.

Finalmente nos queda la elección del propio cuenco. Un cuenco es un ser vivo que es capaz de producir una vibración armoniosa que nos lleva a la sanación. De algún modo, al comprar un cuenco tenemos que sentirnos llamados por el cuenco. Como si de todos los cuencos que encontramos en la tienda hubiera uno que nos atrae especialmente. Esto se debe a la afinidad vibracional entre nosotros y el cuenco. De este modo si escogemos el cuenco más afín a nosotros lograremos tener una mayor comunión con el instrumento y nos permitirá hacer un trabajo más profundo.

También existen los llamados cuencos de cuarzo. Que son cuencos que se han fabricado con cristal de cuarzo. Son mucho más caros, aunque la vibración que producen es extraordinaria. Si nos gusta trabajar con cuencos y tenemos espacio en casa, un cuenco de cuarzo puede convertirse en un elemento fundamental en nuestro camino.

Artículo escrito por Miquel Vidal.