Cómo incorporar los frutos secos a nuestra dieta cotidiana

Como ya hemos comentado en otros artículos, no es conveniente realizar cambios en nuestra alimentación habitual de forma drástica, así que si queremos aprovechar las múltiples cualidades que aportan los frutos secos para nuestra salud, vamos a ir incorporándolos en nuestra dieta poco a poco.

Whole walnu tkernel and shell. Fotografía de DJ Noddy. Licencia Creative Commons

Podemos empezar por comer un puñado de frutos secos a modo de merienda cuando sentimos que necesitamos un aporte de energía y normalmente tomaríamos un café o alguna clase de bollería industrial, ese es el momento para comernos los frutos secos. No deben ser muchos, un puñado en lo que cabe en nuestra mano cerrándola bien. Veremos que nos aportan energía y sacian nuestra hambre y a partir de ese momento empezaremos a disfrutar del beneficio que supone ese aporte de nutrientes y  el haber evitado algún alimento poco saludable.

También podemos pensar en ellos para incorporarlos en algunos platos: las nueces, las pasas, los dátiles y las ciruelas pueden ser sabores especialmente interesantes para dar variedad a una ensalada.

En algunos platos de legumbres como los garbanzos unas avellanas picadas darán un toque especial y a la vez conseguiremos un plato mucho más completo a nivel nutricional. La cocina tradicional también los incluye en muchos platos tales como las espinacas con piñones y pasas. 

Half rigatoni with pumpkin drytomatoes and cashewnuts. Fotografía de LucaNebuloni. Licencia Creative Commons

En platos de pasta también es una opción interesante a tener en cuenta, aun cuando no seas vegetariano, te recomiendo que busques entre las muchas y creativas recetas vegetarianas y veganas pues encontrarás muchísimas ideas para incorporar los frutos secos a tu dieta cotidiana.

Artículo escrito por Shauri.