Cómo elaborar kéfir en casa

En este artículo vas a aprender a elaborar kéfir en tu propio hogar. Para la elaboración del kéfir se necesita: cultivo de kéfir, 2 tarros de cristal, un cazo, un colador, leche entera.

  • Cultivo de kéfir: necesitamos al menos un bulbo pequeño de kéfir que iremos alimentando hasta que crezca y nos empiece a dar una cantidad diaria de leche fermentada. Lo podemos conseguir de algún amigo que ya lo tenga, en algunos restaurantes vegetarianos nos lo pueden vender o facilitar, por internet también existen grupos o foros en los que se pueden encontrar personas que regalan kéfir y también hay páginas donde se está comercializando.

Making Kefir. Fotografía de David Niergarth. Licencia Creative Commons

  • 2 tarros de cristal: uno de los tarros nos servirá para guardar el bulbo de kéfir con su leche y en el otro guardaremos la leche que ya tenemos fermentada para nuestro consumo (leche kefirada).
  • Un cazo o una olla pequeña: para colar el kéfir y obtener la leche fermentada, debe ser un poco ancho, a la medida del colador.
  • Colador: es recomendable utilizar un colador de silicona, ya que si el colador es de aluminio por causa de la acidez del kéfir se podría desprender alguna sustancia que intoxique el bulbo del kéfir y la leche kefirada. Actualmente se encuentran a la venta coladores de silicona que funcionan magníficamente para este uso.
  • Leche entera: no es recomendable usar leche desnatada o semidesnatada, y si es posible mucho mejor si se trata de leche entera ecológica. Actualmente algunas marcas comercializan leche ecológica de buena calidad y a un precio accesible. Se puede emplear leche de vaca, de oveja o de cabra según nuestros gustos, como vimos en el artículo correspondiente a las características del kéfir, cada leche dará origen a un tipo de kéfir con unas propiedades algo diferentes en cuanto a composición y sabor.

El kéfir se alimenta de leche, lo cual quiere decir que para mantenerlo vivo debe estar siempre en un tarro con leche. La cantidad de leche variará en función del tamaño del bulbo y como el kéfir va creciendo a medida que sea más grande necesitará más leche. Por cada 20 gramos de bulbo se necesita 1 litro de leche y siempre dejaremos un espacio libre en el tarro de más o menos 1 centímetro para que el proceso de fermentación se produzca correctamente.

El bulbo de kéfir soporta con dificultad temperaturas más altas de 30ºC y no sobrevive a temperaturas inferiores al punto de congelación.Y si quieres saber más sobre el kéfir.

 

 

Pasos a seguir para la elaboración del kéfir

  1. En función de la temperatura ambiente tendremos la leche fermentada en unas 24-48 horas. Sabemos que la leche ya está fermentada por su aspecto, se forma en el interior del tarro un suero blanco-amarillo y la leche se va solidificando cogiendo una textura un poco más líquida que un yogur.
  2. Agitamos bien el tarro antes de colarlo para que se desprendan bien los restos de leche kefirada.
  3. Ahora procedemos a colar el Kéfir, tal y como vemos en las imágenes. Los bulbos deben quedar lo más limpios de leche posible.
  4. Una vez al mes o cuando tengamos el kéfir pendiente de colar durante muchos días, podemos aprovechar para hacer una limpieza de los bulbos con un poco de agua mineral para ayudarle a desprenderse de restos de leche. No es imprescindible pero es una manera de mantener en forma nuestro kéfir.
  5. Una vez colado, reubicamos el bulbo de kéfir en su tarro y le añadimos la leche necesaria.
  6. Guardamos el tarro en un lugar oscuro y cálido de nuestra cocina, en algún armario, por ejemplo...pero no nos olvidemos de él, hay que ir revisando el proceso de fermentación (podemos removerlo cada 6-8 horas para mejorar el proceso) y cuando la leche se encuentre en el estado óptimo de fermentación o bien lo colamos y volvemos a empezar el proceso o bien lo guardamos en la nevera para ralentizar el  proceso de fermentación y colarlo unos días más tarde.
  7. Guardamos la leche kefirada para nuestro consumo en la nevera. La leche kefirada contiene restos de kéfir por lo que seguirá el proceso de fermentación aunque más lentamente al estar en la nevera.

Making Kefir. Fotografía de David Niergarth. Licencia Creative Commons

 

A tener en cuenta

Si vamos a estar unos días sin poder elaborar el kéfir lo mejor es introducirlo, sin lavarlo previamente para que conserve restos de ácido láctico, en un tarro con agua que previamente haya sido hervida y guardarlo en la nevera a temperatura no inferior a 5oC, lo que lo mantendrá en buenas condiciones hasta 20 días.

En cuanto a su sabor y grado de fermentación, hay que tener en cuenta que cuantas más horas tengamos el kéfir fermentado más grado de acidez y de alcohol tendrá, además serán mayores sus propiedades astringentes. Así por ejemplo, si tenemos problemas de estreñimiento es mejor que el kéfir no sea tan ácido, y al contrario, si lo que necesitamos es paliar una diarrea será mejor un kéfir con un grado de acidez mayor.

Si quieres saber más sobre cómo hacer kéfir.

Artículo escrito por Shauri.