¿Qué es el Kefir?

El Kéfir es una leche fermentada a partir de un hongo de levadura y bacterias de ácido láctico en simbiosis que comúnmente se denomina hongo de kéfir y que está formado por muchos microorganismos. Los bulbos que conforman el hongo de kéfir se parecen a una coliflor, son blancos y suaves y van creciendo con el paso de los días llegando a medir entre 1 y 5 centímetros. Si quieres saber más sobre cómo hacer kéfir.

Kefir grains. Fotografía de tarikgore. Licencia Creative Commons

El hongo de kéfir cataboliza el azúcar de la leche (lactosa) y lo transforma en ácido láctico. A su vez, descompone las proteínas de la leche en aminoácidos simples, lo que mejora su asimilación en nuestro organismo y produce altos niveles de vitamina B, ácido carbónico y una pequeña cantidad de alcohol.

Existen muchas leyendas sobre el origen del kéfir, se dice que el kumis fue su antecesor, una bebida también resultante de un proceso de fermentación muy parecido pero realizado con leche de yegua y que acabarían quedando relegado a un segundo plano por el kéfir. 

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Durante muchos siglos, los habitantes del Cáucaso mantuvieron en secreto su bebida hasta que a mediados del siglo XIX un investigador ruso conseguía un poco de kéfir y en los años siguientes se irían descubriendo en Occidente sus propiedades curativas. Sobre el año 1930 se inicia la producción industrial de kéfir y de muchos productos elaborados con kéfir que no tenían mucho que ver con el original.

Existen otros tipos de kéfir, el denominado Kéfir de agua y el kombucha o kéfir de té. En este artículo hablaremos solamente del kéfir de leche.

 

Propiedades

El kéfir se puede elaborar con leche de vaca, de oveja o de cabra, tendrá un sabor un poco diferente y unas propiedades nutricionales comunes entre las que destacamos:

  • Alto contenido en los minerales siguientes: calcio, hierro, yodo.
  • Vitaminas: A, varias del grupo B como la B1, B2 B6, B9 y B12.
  • También contiene: ácido carbónico, que aumenta el apetito y favorece la digestión.
  • Es rico en proteínaspolisacáridos, bacterias de ácido láctico y alcohol en dosis terapéuticas (cantidades que no presentan ningún riesgo de embriaguez ni adicción).
  • Incrementa el valor de la vitamina B de la leche.
  • Permite una mayor absorción del calcio.
  • Ayuda a nuestro organismo a asimilar mejor los minerales y vitaminas que se aportan.
  • Favorece la flora intestinal gracias a las bacterias y los hongos de levadura de los que se compone el kéfir.
  • Su consumo habitual disminuye los niveles de colesterol en sangre.
  • Consigue neutralizar el efecto producido por el ácido fítico que se encuentra en muchos alimentos integrales (semillas de calabaza, girasol, amapola, sésamo, linaza) y que inhibe la absorción de minerales y oligoelementos.
  • Y si quieres saber más sobre el kéfir.  

Wintered Carrot Soup. Fotografía de The Hungry Dudes. Licencia Creative Commons

Además, podemos distinguir unas propiedades específicas en función del tipo de leche con la que se elabore el Kéfir: 

  • El kéfir elaborado con leche de vaca es muy rico en ácido fólico y cobaltina.
  • El kéfir elaborado con leche de oveja destaca por su contenido en calcio, hierro, niacina y yodo.
  • El kéfir elaborado con leche de cabra tendrá un alto contenido en vitamina D. 

Las propiedades terapéuticas del kéfir, ya sea elaborado con leche de vaca, de oveja o de cabra, son múltiples pero podemos destacar las siguientes recomendaciones:

  • Sistema respiratorio: se conocen casos de médicos rusos que curaron graves afecciones pulmonares como la tuberculosis. Actualmente se recomienda también para diversas infecciones de las vías respiratorias.
  • Del aparato digestivo, como por ejemplo: ardores de estómago, dispepsia, gastritis, úlceras estomacales, descomposición crónica, infecciones intestinales, estreñimiento, diarrea.
  • Enfermedades ginecológicas.
  • Enfermedades cardiovasculares: angina pectoris, infarto de miocardio, arteriosclerosis.
  • Períodos de convalescencia, de debilidad o de agotamiento.
  • En el tratamiento del cáncer, especialmente, en el cáncer de mama y en el cáncer de colon, gracias a las bacterias de ácido láctico que contiene y que activan el sistema inmunológico para que el organismo pueda luchar contra las células cancerígenas.
  • Y también en casos de déficit de vitamina B, deficiencias del sistema autoinmune, uñas quebradizas, transtornos visuales, inapetencia, anorexia, anemia, raquitismo, hidropesía, cálculos renales, cáncer de mama, osteoporosis y gota.
  • Reduce los efectos secundarios de los antibióticos (que arrasan con la flora intestinal) y otros fármacos (ver excepciones en el apartado Contraindicaciones).
  • Ayuda a optimizar el metabolismo corporal y a mantener unos niveles de glucosa en sangre estables, por todo ello, es un buen aliado para mantener un peso adecuado.
  • Además de ser un alimento tan valioso a nivel nutritivo y terapéutico, se le atribuyen también propiedades en el ámbito de la cosmética pudiéndose preparar mascarillas para la piel mezcladas con otros ingredientes como la patata cruda o el pepino, en función de nuestro tipo de piel y necesidades.

El kéfir es perfectamente tolerado por personas alérgicas a la lactosa, ya que es el mismo kéfir el que descompone la indigesta lactosa convirtiéndola en ácido láctico que ayuda a mantener el equilibrio de la flora intestinal.

Fresas con dátiles y Kéfir. Fotografía de Lablascoveganmenu. Licencia Creative Commons

No existe una explicación científica sobre todas las propiedades del kéfir, y es que como todo alimento natural sus propiedades son mucho más que la suma de cada una de las características que se encuentran en su composición. Además su sabor característico parece tener un papel muy importante, enviando señales nerviosas al cerebro a través de los nervios gustativos.

El investigador ruso y premio Nobel Elie Metchnikoff ha sido un ferviente partidario del kéfir, destacando este alimento como muy recomendable para la salud.

 

Contraindicaciones

Es muy importante saber que debido al alto contenido en Calcio del kéfir se puede ver reducida la absorbilidad de una serie de fármacos: Bifosfatos, Fluoruros, Tetraciclinas, Inhibidores de la girasa. Para evitar este efecto, simplemente debemos evitar tomar kéfir 2 horas antes y hasta 2 horas después de la ingestión de este tipo de fármacos.

Debido a su contenido en vitamina K, las personas que tomen anticoagulantes (acenocumarol) deben reducir su consumo de kéfir a un vaso diario como máximo.

Artículo escrito por Shauri.