El Prisma

Un prisma es un instrumento que divide la luz en los diferentes colores básicos: el rojo, naranja, amarillo, verde, azul, indigo y violeta . Cuando vemos un arco iris después de llover estamos viendo el mismo efecto que provoca el prisma, pero en este caso el efecto lo provocan las gotas de agua, que dividen la luz solar en los diferentes colores. Aunque no lo parezca este instrumento tiene aplicaciones muy interesantes a nivel energético. Con él podemos ver los colores predominantes en el aura de una persona e incluso llegar a ver chakras. Un prisma puede convertirse en una potente herramienta de diagnóstico en manos de una persona experimentada.

Conseguir un prisma puede resultar un poco difícil, quizá tengas que remover un poco el cielo y la tierra. Yo tuve la suerte de participa en un curso sobre las aplicaciones del prisma y en ese curso nos proporcionaron uno a cada uno de los asistentes. Este método de diagnóstico es poco conocido, y el hecho de ser difícil de conseguir también dificulta las cosas. De todos modos trataré de daros algunas pinceladas sobre el prisma y sus usos.

 

¿Cómo se utiliza?

Una vez hemos conseguido un prisma, lo primero que tenemos que aprender es a colocarlo correctamente para poder mirar a través de él. En la fotografía puedes apreciar la posición correcta para mirar con el prisma. Tienes que tener en cuenta que hay que mirar el lado de abajo, no el de arriba, los resultados serán distintos. Y a nivel de principiantes sólo nos interesa mirar por la cara de abajo.

Al mirar por el prisma tenemos que relajar y desenfocar la mirada. Tras un primer vistazo veremos unos colores asociados a las diferentes partes del cuerpo. Lo que vemos a primera vista no es lo que hay en realidad, para conseguir ver de verdad tenemos que mirar desde un estado meditativo, es decir, con silencio interior. Cuando miramos así, los colores cambian y se manifiestan los auténticos colores. De este modo podemos detectar zonas con problemas.

Hay que cojer el prisma con tres dedos y mirar a través de él por la cara de abajo.

Por ejemplo, si vemos el color rojo cerca del primer chakra es un buen síntoma, ya que es el color con el que vibra el primer chakra. Pero si lo vemos en la garganta significa que allí hay algún bloqueo, lo ideal sería que en la garganta viésemos un color azulado.

Hay que tener en cuenta que nosotros tenemos que estar de espaldas a la luz, es decir, los colores que vamos a ver es el reflejo de la luz sobre una determinada zona. Dependiendo de las características energéticas de esa zona la luz resultante será de un color u otro. Este instrumento requiere por lo menos un año de práctica para dominarlo completamente, ya que hay que aprender a mirar meditativamente y a interpretar lo que vemos, que suele ser lo más difícil. Para esto es necesaria mucha práctica.

Podemos ver una fotografia normal y otra tomada a través del prisma. Aunque no se aprecia muy bien, al mirar a través del prisma los objetos reflejan diferentes colores.

En resumen

En mi experiencia puedo corroborar que el prisma es una potente herramienta de diagnóstico energético. Además, estimula muchísimo el 6º Chakra y produce un efecto terapéutico a quien lo utiliza. Esto es debido a los colores que observamos y a la meditación que realizamos al utilizar el prisma. Sé del caso de una mujer que llegó a tal dominio del prisma que era capaz de detectar si una persona estaba mintiendo o decía la verdad. A su hijo de 10 años no le hizo ninguna gracia que su madre adquiriera esa habilidad.

Artículo escrito por Miquel Vidal.