La Respiración

La respiración es una parte muy importante de nuestra vida, pero a la que rara vez le prestamos la atención que se merece. Podemos pasar muchos días sin comer, sin beber agua, pero no podemos pasar un minuto sin respirar. La respiración es un acto que nos une con los otros seres de la creación. Y no sólo porque toda la creación respire, se llene y se vacíe, se expanda y se contraiga, sino porque la respiración nos hace compartir el aire y la energía. Es decir, el aire que entra dentro de mí, después entra dentro tuyo y después dentro de un animal o una planta, etc. De algún modo el aire-energía, juntamente con la respiración nos une.

Normalmente respiramos de forma inconsciente, es como si alguna inteligencia superior estuviera siempre alerta y no permitiese que dejáramos de respirar. Mediante la respiración podemos llegar a comunicarnos con esta inteligencia. Muchas culturas y tradiciones espirituales utilizan la respiración para llegar a una comunión con el mundo espiritual. La respiración es el camino que nos lleva hacia nuestro interior de manera natural y sencilla. Pero, antes de entrar en todo esto, vamos a ver los diferentes tipos de respiración que existen.

Tipos de Respiración

A continuación podéis ver los principales tipos de respiración. Aunque existen ejercicios complejos que utilizan la respiración para llegar a estados superiores de consciencia, aquí sólo veremos las formas básicas.

  • Respiración de hombros. Como su nombre nos indica, es una respiración en la que levantamos ligeramente los hombros al respirar. Se acostumbra a producir de una manera natural cuando hemos hecho un gran esfuerzo y cogemos aire muy rápidamente. Es una respiración muy superficial, ya que sólo llena la parte superior de los pulmones.

  • Respiración pectoral. Podemos observar este tipo de respiración cuando se hinchan los pectorales. Es un tipo de respiración menos superficial que la anterior ya que en ésta se llena la parte superior y media de los pulmones. Pero el aire no llega a la parte inferior.

  • Respiración abdominal o de botella. Esta respiración la realizamos cuando hinchamos la barriga al respirar. De los tres tipos principales, ésta es la respiración que capta más aire hacia los pulmones. Primero los pulmones se empiezan a llenar desde la parte inferior y después se llena la parte media. Del mismo modo que si llenásemos una botella de agua, que se empezaría a llenar por abajo y el agua iría subiendo. Esta respiración realiza un suave masaje a todos los órganos abdominales.

  • Respiración completa. Este tipo de respiración no es una respiración natural. Es decir, es necesario hacer un esfuerzo consciente para realizarla. Es un tipo de respiración que se utiliza en disciplinas como el Yoga o el Chi Kung para captar el máximo de energía del aire y oxigenar completamente el cerebro. Este tipo de respiración es como la suma de las tres anteriores. Primero empezamos cogiendo el aire por abajo, haciendo la respiración abdominal. Cuando la parte inferior de los pulmones está llena, hacemos la respiración pectoral, para llenar así la parte media de los pulmones. Y cuando la parte media está llena, hacemos la respiración de hombros, para llenar la parte superior de los pulmones. De este modo, en cada respiración, llenamos totalmente nuestra capacidad pulmonar.

Cuando somos bebés, todos respiramos de manera abdominal. Esta es la forma más natural y sana de respirar. A medida que nos hacemos mayores y nos vamos preocupando por las cosas y estresando, nuestra respiración empieza a volverse más superficial y pasamos a respirar de manera pectoral. Se han realizado numerosos estudios en los cuales se demuestra que la manera en que respiramos influye directamente en nuestro estado anímico. Una respiración abdominal nos lleva a un estado de relajación natural, en cambio, una respiración pectoral nos lleva a un estado de nerviosismo e insatisfacción. Sería interesante y benéfico para ti que a partir de ahora te observaras al respirar. Y siempre que detectes que tu respiración no es abdominal, llevarla suavemente a respirar de manera abdominal. Sólo con esta sencilla práctica, verás como tu vida se transforma y se vuelve más tranquila y relajada.

Es importante que inspiremos y espiremos por la nariz. La nariz es una parte de nuestro cuerpo que está especialmente diseñada para tener un contacto con el aire. Es decir, que hace la función de filtrar del aire partículas como el polvo u otras cosas, y a demás, hace la función de calentar el aire. Los pulmones funcionan mejor si el aire que les llega está limpio y caliente, próximo a la temperatura corporal. Así pues, la nariz hace la función de filtrar, humidificar y calentar el aire que respiramos. Al espirar, también es importante hacerlo por la nariz, ya que el aire caliente que sale del cuerpo es aprovechado para mantener caliente todo el aparato respiratorio, incluido la nariz.

La secuencia ideal de respiración es la siguiente:

  • Inspirar.

  • Pausa.

  • Espirar.

  • Pausa.

Después de inspirar, hacemos una pausa para dar tiempo a que se produzca el intercambio gaseoso y energético en los pulmones. Y la pausa que realizamos después de espirar, deja descansar momentáneamente todo el sistema respiratorio. Esta es la manera más sana de respirar, abdominalmente y con esta secuencia.

Sería bueno que hicieras un pequeño ejercicio para observar como respiras. Y una vez hayas detectado como respiras, hacer un pequeño esfuerzo para llevar la respiración a su manera natural de ser. Para empezar a coger buenas costumbres respiratorias, es ideal acostarse en el suelo, boca arriba y observar. Como si fueras un bebé. Déjate ir y permite que la naturaleza haga su trabajo, tu simplemente observa. Una vez hayas entendido como hay que respirar, intenta llevarlo a la práctica en tu día a día. En diferentes momentos del día, acuérdate de la respiración y corrígela si es necesario. Si conviertes esto en una práctica, habrá un momento en que ya respirarás correctamente sin necesidad de pensar en la respiración.

La Respiración y la Meditación

Una de las meditaciones más poderosas y simples que existen es la de la respiración. Como he dicho antes, es una manera muy natural de conectar con nuestra esencia. La respiración nos lleva hacia el interior, con tranquilidad y sin esfuerzo. Existen dos formas de hacer esta meditación.

  • Simple observación. Es decir, dejar que la respiración vaya sola y nosotros simplemente la observamos. Podemos enfocar nuestra atención en dos lugares: la nariz, buscando el punto exacto donde el aire entre en contacto con nosotros, o en la barriga, observando el vaivén de la respiración, o también observarlo todo en conjunto. Al principio, contar la respiración nos puede ayudar a meditar. Podemos contar cada respiración completa, o contar la inspiración y la espiración. Igualmente nuestra atención tiene que estar dirigida al cuerpo y no a los números. Como si el contar funcionase de forma automática o estuviese en un segundo plano, pero nosotros nos mantenemos atentos al flujo de la respiración. Por ejemplo, podemos contar en ciclos de 10 en 10, es decir que cuando lleguemos al 10 volvemos a empezar desde cero.

  • Respiración voluntaria. Este tipo de respiración nos puede ir muy bien si hemos detectado que no respiramos correctamente. Esta forma de hacer la meditación consiste en respirar conscientemente y correctamente. Es decir, hacer aquello de inspirar, pausa, espirar, pausa y respirando siempre abdominalmente. Haciendo un pequeño esfuerzo consciente para que nuestra respiración siga de esta manera.

Como ya hemos hablado en otras secciones de la web, la esencia de la meditación es el silencio interior, interrumpir la corriente de pensamientos. En la meditación con la respiración, simplemente utilizamos la respiración para entrar en este estado libre de pensamientos que es la meditación.

Artículo escrito por Miquel Vidal.